Es importante que tus joyas reciban el cuidado oportuno. Para ello debes seguir los siguientes consejos:

 

GUARDA BIEN TUS PIEZAS en cajas, joyeros, bolsitas, cajones… de forma individual, para:

– evitar su rayado, evitar la reacción entre diferentes materiales y evitar enredarlas;

– evitar la luz directa y las fuentes de calor;

– evitar el contacto permanente con el aire libre y la suciedad ambiental, para que no se oxiden.

 

MANTÉNLAS LIMPIAS. Puedes utilizar paños específicos de venta en ferreterías para limpiar metales o bien un pañito de algodón/trozos de fieltro (cuanto mayor sea el porcentaje de lana mejor), para:

– limpiar el óxido de las piezas de plata oscurecidas que suelen aparecer al no usarlas, al contacto con algunos agentes como determinada sudoración, perfumes, productos de peluquería, cremas, etc.;

– limpiar la grasa corporal adherida al metal por su uso habitual;

– recuperar su brillo y acabado.

 

NO LAS MOJES, protégelas de la humedad y del contacto directo con líquidos, agua, colonias, perfumes. Se recomienda evitar ambientes especialmente húmedos como la playa, la piscina, el gimnasio o baños donde suela haber mucha condensación. De igual forma para el resto de materiales con los que se elaboran las joyas, como el cuero, la piel vuelta, las cintas, la seda, etc., se recomienda no mojar para evitar perder las propiedades con el paso del tiempo.